La casa aún se yergue
oscura y alta,
doblegada por un tiempo indefinido.
Allí,
silenciosa ya,
oculta tenaz aquellos ríos misteriosos
de una infancia extraña
y torpe...
Calla,
permanece,
sueña sin pudor en mi mente,
sin galas,
gris tenue,
perenne,
gigante y sibilina...
Tanto queda en su ahogo...
tanto en mi allá...
tanto que dejar para continuar...
E invoco a sus pertinaces sombras
a desleirse en un último llanto,
a abrir camino a esta aventura media
para, sencillamente,
vivir y soñar en paz.

Soy una estrella, ya menos errante, en busca de aceptar mi identidad, siempre sonriente y que cree en la Bondad natural del Hombre y en la capacidad de emocionarse aún por cualquier cosa. La Vida tiene mucho que decir y yo, mucho que escuchar.
agente_naranja
5 abr 2009 | 09:01 PM
:_) da gusto leerte, hija...
septiembre
9 abr 2009 | 12:57 PM
¿recuerdos quizá? Que tendrá la poesía para acabar en sus redes ?
Abrazos
doctorpi
9 abr 2009 | 08:20 PM
Me ha encantado :)