Apenas lleva con nosotros 4 meses. Cuando llegó estaba sucia, asustada, desnutrida... Por aquellos días publiqué un post hablando de la aventura que comenzaba con Tita, de las ganas que tenía de que saliera adelante, de que todo fuera bien... Las cosas han cambiado.

Tita tenía tiña. Y eso no es lo peor de todo, y lo de menos, al mimso tiempo, porque al fin y al cabo, y aunque suene muy mal, la tiña no deja de ser otra cosa que hongos, que se tratan, se secan y punto. Nos pegó la tiña, estuvimos más de un mes tratándonos -los tres- con pastillas, curando las heridas, y todo lo que eso conlleva. Hace unos días notamos en su barriguita un pequeño bulto al que no dimos importancia, y en apenas 10 días, estaba plagada. De nuevo visita al veterinario, y la noticia no puede ser más demoledora: tiene cáncer y el dato es claro; la rapidez con la que se propagan los bultos, toda la zona mamaria hinchada... pero ¿en una cría de menos de 4 meses? ¿Cómo es posible si el desarrollo hormonal no ha empezado? Según lo que hemos leído, el cáncer de mama en gatas es mortal en un 90% de los casos, y si el tumor es de más de 3 cm, apenas dan seis meses de vida. Impresionante. La recomendación veterinaria es no permitirle que llegue al sufrimiento. Normal, supongo. Nos han dicho que es un caso tan realmente asombroso que no se pueden creer que Tita tenga cáncer, y por ahora debemos esperar 10 días más para controlar el desarrollo de los bultos... si siguen creciendo, la cosa es clara. Si se detienen, aún hay esperanza.

Ahora está jugando con mis zapatillas, corriendo arriba y abajo, ronroneando en mis piernas, y me mira. Perpleja, seria, cariñosa.

Siempre en su manta azul de rayas, o subiéndose por cualquier parte. Sin lugar a dudas, Tita es especial.

Ahora, a esperar.