Ya comenté en cierta ocasión que a veces acompañaba mi pequeña libreta amiga de dibujos sin sentido, de rayajos que me permitían liberar no sé qué. En ocasiones miedo al vacío, en otras, oscuras noches de amargura...

... o algunas pausas mientras pensaba la palabra acertada...

Corrían los últimos años de la década de los 90...