No me preguntes quién soy yo. No lo sé.
No me preguntes por qué puedo llorar sin saber el motivo. No me preguntes si te quiero. Eso sí lo sé.
No te deslices por el sueño, sino imprégnate de mí.
Sé techo y manta de mi hogar, motivo de mi sonrisa, arena en mi sendero. Pero aquí.
Ando perdida entre las ramas de los árboles, de tus brazos, de ti. Sólo perdida en el espacio y en el tiempo. Una realidad insustancial que separa el ánimo de querer y compartir...
...Pero no lo rompe, porque no se puede romper. La eternidad no se rompe. Un obús infalible que cayó sobre un búnker indestructible.
Esta mañana sólo anoto pinceladas. Sinsentidos plenos de mi amor. Tanto, y tanto... Pero el amor siempre tiene razones para existir.
Y hoy, más.


Tiene razones y las tendrá siempre, será arena de tu sendero, y el faro y las olas y el cielo y la playa...
El día que no exista el amor, no existirá nada más. Todo se acabará.
Me ha encantado vislumbrar la pureza a través de tu espacio. Besos, Momo de la vida.