Quiero sentir tu piel naciendo
en mis sueños
vertidos por mis huellas,
para marcarte profundo...
como el deseo de quererte.
Tormenta torrencial
son los besos zurcidos
en tus labios sinuosos,
de fría gelatina,
empapados de calor.
Regálame el tiempo,
no me dejes morir,
sólo piénsame contigo,
Amor, derrochado por las esquinas... quisiera...
qué quisiera que no tengo...
invitarte a mi lado,
de mi sonrisa embriagarte,
a ti,
ciego en el país de mi circunstancia,
mientras camino y marcho.
Quién repara en dónde estoy,
quién me busca sin querer,
...y qué querrá.


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