Tuve un sueño. Es de estos días en los que esperas, de alguna manera, que alguien llame a tu puerta, para rescatarte.
Sé que no es justo esperarlo... los demás no tienen por qué saber que estás en peligro si no lanzas el SOS antes pero, de alguna otra manera, lo esperas.
Viernes: ¿por qué no salir a tomar algo? Anda, arréglate, te dicen. Quedamos a las 10. Pones música... eliges ropa y nada te satisface, a pesar de ser tu favorita. Decides que es momento de resaltar los ojos marrones oscuros, pero intensos, que hoy no brillan. A lo mejor con rímel...
Quise volver a casa a la una.
Estás en un pub, tomando una copa (por cierto, me he pasado a la Bombay Saphire y voy dejando de lado mi Havana 7). Aparecen algunos conocidos, muy majos, gente buena... pero no te apetece estar de "buen rollo" en un pub lleno de humo, con las novias de estos chicos haciendo continuas radiografías a lo que llevas o haces. Intimidan. Te sientes en terreno ajeno y empiezas a confirmar que efectivamente, no debiste salir. ¿Por qué te acuerdas de mamá? Protección total. Leona.
Y estaba triste... y dije de irme. Pero no sé qué extraño poder ejercen esas palabras de "me marcho + sonrisa", que los demás se esfuerzan en que no lo hagas... te piden otra copa mientras ruegas que no lo hagan. Lo han hecho.
Bueno, no queda otra que pasar el rato, sonreír con picardía y cierta resignación por la copa... y miras las luces.... las pinturas de la pared... los zapatos de las demás chicas... haces que bailas... escrutas las botellas expuestas pensando si serán buenas o garrafón.... jugando a adivinar lo que pedirá cada uno nuevo que entra al pub... Juegas con el anillo de madera, miras las pulseras de plata... ¿las manos en el bolsillo del culo? O no... mejor en el de delante...
Y de pronto dices: "Pues anda que esta mañana blablabla....", y te contestan "Sí...", y vuelves a mirar a las botellas o las pintadas mientras no dejas de jugar con el anillo de madera y te miras los zapatos nuevos (me compré unos zapatos un tanto extravagantes pero maravillosos... me encantan...), y decides que es momento de ir al baño.
Vas, te agrada comprobar que no hay nadie... baño amplio... gran espejo... y realmente no tienes ganas de hacer pis... sólo te miras... dejas que pase el tiempo mientras piensas una estúpida excusa para decir, al volver, que te quieres ir sin que la gente crea que es por ellos: y digo yo... ¿qué más da? A ellos no les va a importar. Cuando crees que tienes la excusa perfecta, antes de salir del baño, te miras el culo, te ajustas los vaqueros, te miras los ojos... te acercas y separas del espejo varias veces, te miras de perfil, de frente, de culo... haces que te lavas las manos... y sales airosa...
... y dices un espontáneo "oye... ¡qué tarde! uf... estoy cansada... creo que me voy ya...", y te dicen: "¿pero a dónde vas?... no, mujer, no te vayas... ". Y siguen con su copa, sus risas y sus bailes. Tú por dentro gritas: ¡QUE ME QUIERO IR Y PUNTO! Y te lamentas de la cobardía que te ronda por no ser capaz de salir de la situación. Piensas de nuevo en ir al baño a destrozar el espejo o acabar con el poco papel que queda... respiras hondo, sonríes y dices: "sí... de verdad... es que estoy cansaílla... mañana será otro día". Y sonríes de nuevo.
Coges el abrigo, impregnado de un olor a humo desquiciante... sales lo más rápido que puedes... suspiras al abrir la puerta de la calle y de pronto te sientes incluso ridícula...
Sales a la calle, que se desvela húmeda... miras a un lado y a otro... y caminas implacable a casa, como diría el gran poeta, pidiendo permiso a la ya pasada de moda noche, sorteando imprevisibles gatos y farolas, pensando en si hiciste bien yéndote o eres una inadaptada.
No miras atrás. Sólo caminas mirando al suelo...


la melancolia, provoca este tipo de efectos secundarios.
Conozco esa sensación (yo también me habría ido). Pero... ¡arriba ese ánimo!
Dudar no es de cobardes. Simplemente es sopesar dos opciones. Siempre sabemos qué escoger, lo que pasa es que lo que no queremos es darnos cuenta. Ya se sabe que a veces la verdad duele...
Un abrazo.
Atentamente...
bueno...yo también me habría ido. No todas las noches son iguales.... ya habará alguna en que te apetexca quedarte.
un abrazo.
Regresando entre gatos y faroles... ¡cuantas veces me pasó lo mismo¡¡¡
La mejor decisiòn? la que te hace hacer lo que quieres.
Brilla de nuevo estrellita, por aquì te necesitamos brillante.