Un día me dijeron que yo era lo más parecido a Jean Baptiste de Grenouille pero sin asesinar y en mujer. Uno de los mejores olfatos, me atrevería a decir, del planeta.
Las canciones nos recuerdan situaciones, personas, sentimientos... y los olores también. De hecho, tanto es así que los recién nacidos reconocen a su madre por el olor. Un instinto primario. Recuerdo magias de olores, a limpio, a champú, a sándalo, a piel, a tierra mojada (el eterno olor), a la casa de mi abuela, al pozo de las galletas, a los caramelos de violetas... Podríamos hablar de perfumes, de esencias... o de magia. Uno no sólo se perfuma de olores.
La magia y las "mágicas" se reparten salpicadas por la ciudad en este mes de noviembre. Todo un placer para los 8 sentidos. Sí, los 8.

(..)Mágic@. Sí, ya sabes, alguien o algo extraordinario. Alguien o algo al margen de la normalidad . Alguien o algo especial, ajeno a la norma de lo común. Eso (alguien o algo) que te seduce porque te fascina, que te fascina porque te maravilla, que te maravilla porque te encanta, que te encanta porque te hechiza, que te hechiza porque te atrae, que te atrae porque te absorbe hacia sí sin que tu sepas cómo, ni por qué, ni para qué, y porque aunque no lo sepas, sientes muy hondo dentro de ti que deseas dejarte llevar, que quieres dejarte arrastrar, que anhelas dejarte secuestrar por eso. Por eso que no sabes qué es en realidad y que en realidad no te importa qué sea. Aunque te gustaría saberlo. Aunque te gustaría darte el gusto de saberlo porque quieres saborearlo, porque quieres saber cómo sabe. Y te dejas llevar absolutamente entregad@. (Entregad@ a estos porques refractarios a todo por qué.) Empapad@ por la magia de lo mágico. Impregnad@ por la magia de lo mágico. Preñad@ por el sabor de lo mágico. Fertilizad@ por el fecundante perfume de lo mágico.

Ser mago es una cosa y ser mágico otra. (Habrá quien diga que, a diferencia de los magos, las magas siempre son mágicas. Es cierto, pero éste es un tema muy peliagudo que yo preferiría tratar en otro sitio…)

Sí, tú sabes que una cosa es hacer magia y otra ser mágic@. No es lo mismo.

Quien quiere hacer magia tiene que conseguir que le enseñen, tiene que aprender, tiene que fatigarse practicando lo que ha aprendido, tiene que sudarse la chistera... Ser mágic@ es distinto: es como ser aromático: no requiere esfuerzo: es algo que, cuando sucede, sucede. (Y por eso hay atardeceres mágicos, llaves mágicas, miradas mágicas, etc.)

Para ser mágic@ basta y sobra con tener el fragante don de perfumar a los demás con el maravilloso aroma de la magia.

NOTA: para ser mágic@ también sirve dejarse impregnar por la magia de los que hacen magia. Dos son las razones:

Primera, cuando se produce, la magia es siempre mágica, la haga quien la haga.

Segunda, la magia es como la alegría, es como la simpatía, es como el buen rollo: una fragancia que irradia sutiles oleadas expansivas de un aroma imperceptible que impregna, perfuma, contagia y magnetiza. ¿Acaso no te has dado cuenta aún de que en contacto con lo mágico tú también te vuelves mágic@ , y de que cuando tu estás mágic@ todo a tu alrededor se vuelve mágico? (Mágico, ya sabes, especial, maravilloso, encantador, etc., etc.)

Déjate impregnar de magia, te volverás una persona encantadora que encanta cuanto hay a su alrededor.

Déjate preñar por la magia, verás brotar una nueva realidad dentro de ti.

Perfúmate de Magia
Juan Cabrera Contreras
Decano de la facultad de Bellas Artes de Granada

¿Quien no ha conocido nunca a un "mago" en su vida? ¿Quien no sueña con la "mágica"?

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