Ayer mientras viajaba de mi casa a mi otra casa pude comprobar cómo, efectivamente, el Hombre es Bueno por Naturaleza.
Últimamente flaqueaban mis creencias, pero ayer se me abrió una luz, y sonreí. Iba en el autobús, y en una de las paradas una señora desde la calle preguntó al conductor la hora de vuelta a la ciudad: al parecer, una mujer extranjera se había equivocado de destino y apareció en la otra punta de la provincia. El conductor le dijo el horario: ciertamente era mucho tiempo de espera. La señora que preguntaba dijo que como eran muchas horas entre un viaje y otro, ella la llevaría a la ciudad o la acogería en su casa hasta que la extranjera pudiera regresar. ¿Cómo no creer en la Bondad natural? El tono de la voz de la señora, la disposición, la rapidez mental para decidir por la chica que no sabía nada, ni dónde estaba... Me puse en el lugar de la extranjera y estoy segura de que nunca olvidará ese favor.

Por otro lado, y como excepción, hoy recomiendo una película. Dura, pero genial. Lloré a moco tendido.

Fuente: www.labutaca.net

LOS NIÑOS DE SAN JUDAS
(Song for a raggy boy)

Dirección: Aisling Walsh.
Países: Irlanda, Reino Unido, Dinamarca y España.
Año: 2003.
Duración: 100 min.
Interpretación: Aidan Quinn (William Franklin), Iain Glen (Hermano John), Dudley Sutton (Hermano Tom), Marc Warren (Hermano Mac), Claus Bue (Bishop), Alan Devlin (Padre Damian), Stuart Graham (Hermano Whelan), Chris Newman (Patrick Delaney), Simone Bendix (Rosa), John Travers (Liam Mercier).
Guión: Aisling Walsh y Kevin Byron-Murphy; basado en la novela de Patrick Galvin.
Producción: Tristan Orpen Lynch, Dominic Wright y John McDonnell.
Música: Richard Blackford.
Fotografía: Peter Robertson.
Montaje: Bryan Oates.
Diseño de producción: John Hand.
Vestuario: Allison Byrne.

SINOPSIS

Basado en hechos reales, "Los niños de San Judas" es la historia del valor de un hombre para erigirse y luchar contra el duro régimen fascista en un reformatorio irlandés de chicos en 1939. La historia de William Frankliln (Ai-dan Quinn), es un poderoso y dramático viaje, de las destruidas ca-lles de Madrid durante la Guerra civil española a las paredes limita-das de un reformatorio. Es la creencia de un hombre de que él pue-de marcar la diferencia.

Espero que os guste y que no lloréis tanto como yo.