Sorprendente...
apareces grata,
pero ingrata voluptuosa
cuando menos te esperan.
Observas desde lejos,
criminal, pícara asesina,
altiva, egocéntrica...
pero qué dulce sensación,
¡qué latir!, ¡qué sentir!...

Sonríes descarada para
susurrar no sois nadie
y te esfumas. Sin más.
Sin lámpara ni genio que te habite.
Así, quiero ser tu víctima,
de mi verde viaje,
de la fusión azulada.
Aspidistras de lejos,
tupidas y mullidas,
como tú,
-terrible- esperanza.