Querido mío, el tiempo pasa.
Para todos.

Mi camino ya no es tu camino,
y me pregunto si algún día lo fue.
Miento si te digo
que no te recreas en mis recuerdos,
si afirmo que ya tus letras no me llaman,
que no añoro tus risas
los pasos del camino,
ruedas y rodajes,
rojos, azules y gatos negros
de luna menguante y embustera.
Y, sin embargo, te quiero.
Pero mi camino, ya no es tu camino.
Relojes de saetas blandas

se derriten por mi cuerpo,
y en el polvo del camino,
que ya ni es mío, ni tuyo, no es nuestro.
Fueron preciosas las cascadas de sonrisas,
y mi anhelo por no secarme de ellas
me ronda y aturde.
Soy puro desconcierto,
fuimos suerte de encuentros,
amores y más amores,
que envolvieron casi el honor de un 9'6.
Te adoro, respeto y recuerdo,
porque mi tiempo y mi camino
no fueron perdidos, sino conquistados.