Que los niños son de lo que no hay, eso lo sabemos todos. Pero es realmente precioso descubrirlo a cada paso.
Los niños son intrépidos, auténticos héroes lanzados a la aventura más descabellada que exista en el planeta... y los adultos (no todos, por fortuna) miramos muchas veces incrédulos y hasta horrorizados cómo se lanzan a vivir sus juegos como si fueran los últimos.
La semana pasada, paseando por algún pueblo costero de Valencia, encontré a un grupo de niños patinando en los alrededores de un puente, con su rampa de acceso y todo. Los niños subían y bajaban con sus patines una y otra vez, "¡ahora de dos en dos!", "¡no, no, no! Mejor como si fuéramos un gusano!"... Y así aventura tras aventura, hasta que uno de ellos gritó visiblemente emocionado "¡TENGO UNA IDEA! ¡Tengo una idea! ¿Por qué no nos tiramos con los ojos cerrados? Tenemos que bajar la cuesta sin abrir los ojos a ver hasta dónde llegamos, ¿vale?" - "¡ME PIDO PRIMER!", "¡SEGUN!", "¡TERCER!"... Y allá que bajaron. Y poco después de espaldas... Y no quise saber más.
A mí me pareció una temeridad, sobre todo si tenemos en cuenta que soy incapaz de rodar 5 metros seguidos con los patines sin agarrarme a algún sitio o sin pensar que es justo en ese momento cuando ha llegado el fin de mis huesos de la cadera... o de mis dientes.
Moraleja: hay que Vivir un poquito más cada día sin miedo a saber qué puede pasar, sin analizar constantemente las consecuencias, porque entonces nos frenamos. Si nos empeñamos en creer que algo va a salir mal, seguramente salga mal. Nuestros esfuerzos no deben ir encaminados al desastre, sino a ser intrépidos y lanzarnos a la aventura, ser valientes y decididos para vivir nuestro momento.
- Tags: intrepidos, ninos, valencia, patines, vivir, decision, coraje compártelo


Soy una estrella, ya menos errante, en busca de aceptar mi identidad, siempre sonriente y que cree en la Bondad natural del Hombre y en la capacidad de emocionarse aún por cualquier cosa. La Vida tiene mucho que decir y yo, mucho que escuchar.